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En tiempos del Apocalipsis

Cortesía
"Se la sigue llamando civilización, pero es una pseudo civilización encabezada por EE.UU. y que consiste principalmente en una barbarie tecnológica manipulada por tecnócratas", Uribe Arce.

Paul Walder
Santiado de Chile

El poeta chileno y Premio Nacional de Literatura Armando Uribe Arce está asombrado, pasmado, por el curso de los hechos, por la historia reciente y pasada. Una mirada tal vez sombría, pesimista, expresaba en la mayoría de sus últimos textos, que penetra en toda su intensidad en el volumen de versos del 2006 el Apocalipsis Apócrifo (Norma, Santiago, 2006). En este libro, Uribe extiende la visión de nuestros tiempos, la que circula por numerosas capas de la historia y del presente. Una percepción poética escalofriante desde una sociedad, un sistema mundial, en plena y veloz decadencia.

Unas de las áreas, de las materias poéticas y poetizadas por Uribe, son la política, la economía, y la simbiosis entre estas dos funciones en su faceta global. Un fenómeno histórico, se podría afirmar, que es causa y también efecto de las actuales crisis.

La conversación que sostuvimos con Armando Uribe en Santiago fue en medio de una de estas crisis. La más reciente, la financiera. Un nuevo trance global que nos lleva a buscar interpretaciones en un poeta que es, además, abogado, profesor de Derecho en la Sorbonne, que fue embajador y ministro. Uribe, un erudito en todas éstas y otras materias, un hombre intensamente católico, puede hablar.

Señor Uribe, para comenzar ¿cuál es su visión e interpretación de la actual crisis financiera y de la solución planteada por el gobierno de George Bush?

A.U.A. Aquí se está jugando la perduración del capitalismo y específicamente del neoliberalismo-capitalista-de-mercado-desregulado. Se está jugando con una gran capacidad de recuperación, lo que ha demostrado históricamente el capitalismo con el objetivo de reformar algunas cosas pero mantener las operaciones. Otro aspecto, que he dicho en reiteradas ocasiones y que Galbraith sostuvo durante más de diez años, es que este neoliberalismo tiene una falla intrínseca, que es la rapidez de sus comunicaciones, que permite el traslado de capitales en minutos o segundos. Galbraith había anunciado que la crisis que se iba a producir sería más grave de la de 1929. Y eso es lo que hoy tenemos. Por último, no se trata simplemente de un sistema o modelo económico. Es una manera de comprender las cosas que ocurren en el mundo. No sólo económica y financieramente, sino también políticamente, socialmente y lo que llaman culturalmente. Es una ideología que por primera vez desde la historia y la prehistoria cubre el globo terrestre entero. Ninguna religión o civilización había cubierto el planeta.

P.W.Ideología. Fe global. Ello hace una relación entre la rápida disposición de todo el aparato político global para apoyar la estructura económica-financiera. Si esto se derrumba se caen los intereses de muchos grupos y países. Este apoyo al paquete de rescate de 700 mil millones de dólares, en los términos planteados y acordados, tendrá un costo enorme, especialmente, creo, social. Queda también de manifiesto esa voluntad de la gran clase dirigente global, que expresa su deseo e interés de mantener este modelo económico y financiero en plena ruina como sea. A cualquier costo, como ha quedado demostrado con las enormes inyecciones de dinero de los bancos centrales.

AUA. Esa voluntad, como usted dice, ha llegado a ser una fe. Una ideología que asume rasgos de orden religioso o cósmico. Por ejemplo, uno de las bases de esta ideología es colocar el lucro como valor máximo. El lucro, y lo que llamo la sombra del lucro, el éxito, que tiene rasgos psicológicos que vale la pena subrayar. El lucro, con su sombra, el éxito, son el valor exclusivo, o por lo menos excluyente, lo que corresponde a una visión que en la Biblia tiene un carácter religioso, que es la adoración al becerro de oro. Es literalmente eso. De modo que esa referencia recalca que se trate de una creencia casi religiosa.

Otra observación que yo hago es la siguiente: sostengo que la civilización occidental cristiana, que ha sido más o menos milenaria, empezó a decaer a fines del siglo XIX. Más tarde, no sólo marcada por la obra de Spengler sino también por la de otros autores, quedó demostrada la disgregación de las realidades y de la decadencia de occidente en la obra The waste land de T.S. Eliot. Pero también en el cubismo, surrealismo y dadaísmo, entre otros, que muestran la situación de disgregación de los valores de una civilización como la cristiana. Entonces, en los últimos 63 años, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, marcado por el lanzamiento de las primeras armas de destrucción masiva en Japón, hemos vivido una pseudo civilización occidental. Se la sigue llamando civilización, pero es una pseudo civilización encabezada por Estados Unidos y que consiste principalmente en una barbarie tecnológica manipulada por tecnócratas. La complejidad se da notoriamente en las actividades de orden financiero de los grupos económicos más poderosos del mundo.

P.W.Se produce esta catástrofe del sistema financiero en un momento, un intervalo de la historia, que cree o argumenta que el mercado se regula solo, el mercado ha de estar desregulado. Lo han dicho los economistas y políticos desde hace diez años hasta ahora. ¿Lo seguirán diciendo? Era una apuesta completa en la racionalidad, en la lógica, en la tecnología, en la ciencia. Lo que se cae, podríamos decir, es también una estructura de pensamiento que no era tan racional, que estaba lleno de fallas. Esto tendría que tener, imagino, algún tipo de secuela, en la política, en la economía, por cierto, en la cultura en sí misma. Cuando hablamos del fin del capitalismo se hace una metáfora, claro, pero creo que habría que considerar esta idea del cambio, de algún tipo de transformación.

AUA. Históricamente, el desarrollo del capitalismo ha demostrado en las más diversas circunstancias, tanto en lo económico como en lo psicológico, una capacidad de recuperación enorme. Creo que estos 700 mil millones de dólares es una forma de recuperación, indudablemente. Que resulte, es otra historia. Estamos en medio de la crisis y no creo, personalmente, que se vaya a solucionar.

P.W.A diferencia de otros proyectos, como el Plan Marshall o el New Deal en el siglo pasado, este plan no tiene un objetivo muy acotado ni estructurado. Aparentemente, y más allá de algunas regulaciones menores que se pueden ver, se arregla, se remiendan con parches los agujeros del gran error, pero se mantiene básicamente el mismo modelo, la misma idea.

AUA. Desde ese punto de vista se puede usar cierto tipo de palabras. Mire, palabras que significan conceptos. Usted hablaba de la racionalidad de los sistemas económicos, en el intento de ser comprensibles y manejables. Yo creo que estas crisis lo que provocan es una presencia de lo irracional y del inconsciente colectivo en las personas que toman las grandes decisiones con consecuencias globales. De modo que creo que hay una fuerte presencia de lo irracional y de lo inconsciente hoy en día. La crisis significa eso: una presencia, y a veces, una predominancia de lo irracional.

P.W.Usted habla de nuestra civilización occidental cristiana como un proyecto ya acabado. Un proyecto cristiano, pero también, por cierto, racional, basado en la ciencia, en la lógica, en el pensamiento desarrollado a partir de mundo, diríamos, griego.

AUA. Tan muerta está esta civilización que en toda la discusión de la constitución europea se planteó y se rechazó toda referencia a lo cristiano. Eso fue eliminado. Esto demuestra hasta qué punto la civilización occidental cristiana había cesado. Lo que predomina en esta pseudo civilización es lo tecnológico, las tecnologías de todas las especies, que han tomado el papel de los seres humanos.

P.W.La tecnología se convierte en un fetiche y avanza por sí misma. La tecnología relacionada con el poder, con la economía.

AUA. Barbarie tecnológica manipulada por tecnócratas. Yo fui pensando esto hacia el comienzo de la guerra de Irak, donde creo que ha operado la barbarie tecnológica.

P.W.Quiero leerle una frase muy reciente de Ban ki Moon: "Todos reconocemos los peligros de nuestra coyuntura, enfrentamos una crisis financiera global, una crisis de energía global, una crisis de alimento global. Las negociaciones de comercio se han colapsado una vez más. Hemos visto nuevos estallidos de guerra y de violencia, nueva retórica de confrontación, el cambio climático amenaza cada vez más nuestro planeta. Difícilmente se puede imaginar un panorama más sombrío" Esta descripción es claramente apocalíptica.

AUA. Yo tengo la firme convicción, pero es una convicción que no está en el terreno de la razón, la firme convicción de que son tiempos apocalípticos porque por primera vez en la historia esto del fin de los tiempos, que había aparecido en las más diversas culturas y civilizaciones antiguas, se hace posible. El fin de la vida humana y de la vida en el planeta es posible por dos vías. Una, la existencia de armas de destrucción masiva, no sólo nucleares, y, segundo, por la vía de las experimentaciones de nanotecnología para producir fenómenos que no se han comprobado en la naturaleza ni en el cosmos. Sin ir más lejos, está el fenómeno, que falló, del acelerador de partículas de la frontera franco suiza. Nunca había ocurrido en la historia que haya tanto poder de destrucción y este poder esté tan concentrado.

P.W.Cuando usted habla de Apocalipsis, de qué habla. Es una metáfora?

AUA. Yo lo siento como algo real, físico, carnal. Es la posibilidad de que consolide definitivamente el fin de lo humano.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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