Al clasificarse para disputar en Corea 2007 su séptima Copa Mundial Sub-17 de la FIFA, Costa Rica se consolidó como una de las grandes potencias juveniles de la Zona Norte, Centroamérica y Caribeña. Los dirigidos por Manuel Ureña consiguieron, sin demasiados sobresaltos, el boleto en el Grupo B de la fase clasificatoria de la CONCACAF, gracias a su calidad individual y a la vocación ofensiva que, como equipo, desplegó en cada partido.
Ahora, el combinado Tico parte con la premisa de superar la fase de cuartos de final que alcanzara en Perú 2005 y hacer historia al convertirse en la primera nación centroamericana en colarse entre los mejores cuatro de un torneo organizado por la FIFA. Esto no quiere decir, por supuesto, que no sueñe con heredar el puesto que su archirrival México deja vacante como campeón del mundo, al no haberse clasificado para la gran cita de la categoría a jugarse en Corea.
Si bien es cierto que Costa Rica pudo asegurar su boleto sin pasar grandes apuros, en buena medida se debió a esa pareja que forman Jorge Castro y Diego Brenes. Estos dos veloces delanteros estuvieron presentes cada vez que lo necesitó su equipo, enloqueciendo a las defensas rivales con su técnica e inteligencia.
Histórico
- Costa Rica participará en su séptima Copa Mundial Sub-17 de la FIFA (cuarta consecutiva).
- Sus mejores actuaciones han sido tres cuartos de final, en las tres últimas ediciones: Trinidad y Tobago 2001, Finlandia 2003 y Perú 2005.