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La fuerte seguridad en los Juegos impulsa nuevas formas de protesta

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Los militantes y activistas en favor de la causa tibetana y los Derechos Humanos afrontarán los Juegos Olímpicos de Pekín con la necesidad de encontrar nuevas formas de protesta, sobre todo ante el gran dispositivo de seguridad desplegado con motivo del gran evento.

Organizaciones protibetanas hicieron un llamamiento a los atletas que participarán en los Juegos para que hagan gestos simbólicos a favor de sus reivindicaciones, mientras que hay activistas que vestirán de color naranja y llevarán lazos en la muñeca como forma de protesta dentro de los estadios.

Las autoridades, apelando a la amenaza de atentados terroristas, han previsto un gran dispositivo de seguridad que no permitirá ningún altercado ni ninguna actuación inesperada.

Pero hay gestos, con el signo T por parte de los entrenadores de básquetbol para pedir un tiempo muerto, que escaparán al control de los vigilantes de la organización. Desde el grupo londinense Free Tibet Campaign se ha defendido imitarlo, como forma de unirse de forma discreta a su llamamiento.

"Ahora, sólo nos hacen falta algunos deportistas valientes dispuestos a mostrar que están interesados por los Derechos Humanos haciendo la T (una mano en posición horizontal y otra en vertical) en Pekín", dijo su directora Anne Holmes.

La asociación recibió el apoyo de una ex ministra británica de Deportes, la parlamentaria Kate Hoey. "Sería magnífico que los atletas británicos se expresaran en China, reproduciendo este gesto de apoyo ante el desamparo del pueblo tibetano", añadió Holmes.

Tíbet, región autónoma de China, vivió importantes disturbios en marzo, que motivaron además manifestaciones en varios puntos del mundo y marcaron, con distintos actos de repulsa, el recorrido internacional de la llama olímpica.

En abril, el movimiento olímpico francés prohibió la iniciativa de llevar un lazo con el lema ''Por un mundo mejor'', defendido por varios deportistas, en alusión al eslogan de los Juegos, ''Un mundo, un sueño''.

En varias ocasiones a lo largo de los últimos meses, los organizadores han recordado lo que se dice en la Carta Olímpica, en la parte en que prohíbe toda "manifestación o propaganda política, religiosa o étnica".

El colectivo Equipo Darfur, que aboga por el fin de la violencia en esta región sudanesa y denuncia el apoyo del Gobierno de Pekín a sus homólogos de Jartum, reúne a 360 deportistas, tanto retirados como en activo. Entre sus acciones previstas está llevar una cinta con los colores verde y negro.

A principios de mes, la Coalición por la Libertad de Corea del Norte pidió al presidente estadounidense, George W. Bush, que estará en la inauguración de los Juegos, que lleve un lazo en la muñeca denunciando la situación de los refugiados norcoreanos en China.

El grupo Color Naranja, impulsado por un escultor danés, ha propuesto también una forma simple y en principio sin riesgo para manifestarse: pedir a los espectadores y a los atletas que lleven "cualquier cosa naranja", como rechazo a la política china en materia de Derechos Humanos.

"Incluso pelar una naranja, en ciertas circunstancias, sería un mensaje con fuerza", subrayan en su página web.

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AFP

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