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Bob Beamon El norteamericano Bob Beamon llegó a los Juegos de México como favorito. En la temporada preparatoria para la competición, el atleta había vencido 22 de los 23 torneos que disputó, dando la impresión de que nadie amenazaría las medallas de oro.

Sin embargo, después de una fase clasificatoria complicada, con el salto salvador sólo en la tercera tentativa, Bob llegó al final desacreditado. Ni él esperaba que saltara 8,90, marca sólo superada 23 años más tarde.

Curiosidades
La Ciudad del México también fue escenario de la mayor innovación en un deporte por largo tiempo. Dick Fosbury sorprendió al ganar la medalla de oro y quebrar el récord olímpico de salto en alto con una técnica diferente, que consistía en correr de frente para la barra, girar en el aire y pasar la vara de espalda. El salto ganó el nombre de Fosbury y pasó a ser utilizado por todos los atletas de la modalidad desde entonces.
Medalhas
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  País Ouro Prata Bronze Total
Estados Unidos 45 28 34 107
Unión Soviética 29 32 30 91
Japón 11 7 7 25
Hungría 10 10 12 32
Alemania 9 9 7 25
 

Redacción Terra

La XIX olimpiada correspondió al único país latinoamericano que ha organizado los juegos hasta la fecha: a nuestro México en aquel convulsivo año de 1968. La competición se desarrolló del 12 al 27 de octubre, pero antes hubo acontecimientos que marcaron para siempre el devenir histórico, no sólo de nuestro país, sino del mundo entero.

En abril de aquel aciago año murió asesinado el líder anti- segregacionista Martin Luther King. Un mes más tarde estalló en París la llamada Revolución de Mayo. En junio, también fue asesinado el candidato a la presidencia de los Estados Unidos, Robert Kennedy. En agosto Checoslovaquia padeció toda la crudeza de la fuerza bruta ante la invasión de su territorio por tropas soviéticas y del Pacto de Varsovia.

A todo esto, el suceso más duro previo a los juegos fue sin duda el movimiento estudiantil en México, que culminó lúgubremente el dos de octubre, con la matanza de la Plaza de las Tres Culturas, apenas dos semanas antes de iniciarse el evento. Aunque el gobierno negó todo, alrededor de 300 personas fueron liquidadas ante la desproporcionada y cruel coerción de aquel mitin estudiantil, acto perpetrado por el paradójicamente denominado escuadrón "Olimpia" del ejército (cuerpo de seguridad creado y entrenado específicamente para funciones de salvaguardia durante los juegos).

No obstante, el presidente Gustavo Díaz Ordaz acudió al Estadio de Ciudad Universitaria (CU), de la UNAM en la Ciudad de México el 12 de octubre, para conducir la ceremonia de inauguración, pero aún dentro de la fiesta que suponen los juegos olímpicos cada cuatro años, hubo tiempo para el reproche y así, con la misma espontaneidad que había caracterizado al movimiento estudiantil, y que fue exterminado diez días antes, se escuchó un sonoro abucheo que tuvo un claro destinatario, quien sin embargo, ni se inmutó.

En términos estrictos, la celebración de los juegos nunca estuvo en riesgo. Fue el mismo gobierno quien así lo hizo creer, pues los puso como bandera para justificar la represión hacia los estudiantes, quienes en todo momento aclararon que su objetivo no era el de impedir o boicotear la celebración de los juegos, sino el de alcanzar una plena democracia y terminar con el autoritarismo implantado por el régimen. A su vez, el sistema intentó a toda costa desvirtuar el movimiento. Por la radio, la prensa y la televisión, entonces terriblemente condicionados, emprendió una feroz campaña de desprestigio contra el movimiento.

Pero los estudiantes siempre lo negaron. A fin de cuentas, también sería una fiesta para ellos. Incluso, un mes antes del inicio de la olimpiada, el Consejo Nacional de Huelga se dio a la tarea de contrarrestar con volantes la información que el gobierno daba por los medios masivos: "El movimiento es independiente de la celebración de los XIX Juegos Olímpicos y de las fiestas conmemorativas de nuestra independencia, y no es en absoluto intención de este Consejo obstruir su desarrollo en lo más mínimo". Por su parte, después del trágico 2 de octubre, todas las autoridades, gubernamentales y deportivas, anunciaron que los juegos se realizarían.

Entonces vino la gran actuación del otro ejército, el de deportistas mexicanos que entregaron todo sobre sus respectivos campos de batalla: Felipe "Tibio" Muñoz, Ricardo Delgado y Marco Antonio Roldán con medallas de oro; José "Sargento" Pedraza y María del Pilar Roldán, con las de plata, y Joaquín Rocha, Mari Tere Ramírez, Alvaro Gaxiola y Agustín Zaragoza, con las de bronce.

La frustración guardada, el miedo acumulado, y el característico olvido de muchos mexicanos, surgió de los miles de aficionados presentes en la Arena México, en la Alberca Olímpica, en la Sala de Armas y en el Estadio de CU. La fiesta, animada por la mejor actuación del deporte mexicano en toda la historia, hizo que se dejara de lado por un momento, tanto para propios como para extraños, al movimiento estudiantil y la matanza del 2 de octubre.

Dentro de la organización de los juegos, México se atrevió, por primera vez en la historia del olimpismo, a designar a una mujer como última portadora de la antorcha olímpica. Enriqueta Basilio cubrió con espléndida zancada los 400 metros finales de la pista de atletismo y encendió el pebetero. México puso todos sus adelantos técnicos al servicio de la olimpiada.

Se acondicionó el estadio de CU para 80,000 espectadores y con iluminación para las pruebas nocturnas, además se construyó el Palacio de los Deportes con aforo para 22,000 personas y que fue sede de las competiciones de basquetbol, igualmente se edificaron la Alberca Olímpica y el Gimnasio Juan de la Barrera, un velódromo para ciclismo y hockey, una sala de armas con capacidad para 3,000 espectadores, y por último, se dispuso de una de las grandes joyas de la arquitectura deportiva mexicana: el Estadio Azteca, un grandioso y mítico estadio de fútbol con capacidad para recibir e instalar cómodamente sentados, en aquel entonces a 98,500 personas.

Además, se construyeron dos conjuntos habitacionales para alojar a los deportistas y a la prensa: la Villa Olímpica, cercana a CU y destinada a los atletas y Villa Coapa, donde principalmente se hospedaron periodistas. Participaron 112 naciones, la cual fue una marca histórica. Además acudieron 5,530 deportistas.

La cifra de mujeres participantes ascendió a 780. Hubo 172 pruebas de 20 deportes oficiales. Se batieron 17 récords mundiales y 29 olímpicos. Además, estos juegos fueron cubiertos por más de 4,373 periodistas; la prensa los consideraba un evento de primera magnitud y más de 600 millones de espectadores pudieron seguir vía satélite el desarrollo de los mismos.

En el aspecto deportivo, subrayaremos que debido a la altitud de la ciudad de México (2,260 metros sobre el nivel del mar), se temió que esto afectara a las marcas en atletismo y natación, pero a la larga existirían gratas sorpresas. Ya en plena competencia, comenzaron a surgir figuras tales como los campeones de las DEportes de salto de altura y salto de longitud, que revolucionaron ambas especialidades.

Dos estadounidenses: Bob Beamon con sus 8 metros y 90 centímetros en longitud puso la marca a un nivel digno del siglo XXI. Su récord mundial fue superado 23 años después, pero la marca olímpica sigue viva e imbatible. La otra figura de estos juegos fue el rubio y espigado norteamericano Dick Fosbury, que revolucionó el salto de altura imponiendo un nuevo estilo diferente al que se había utilizado hasta entonces.

Consistía en "acostarse" materialmente sobre el listón, pasando de espaldas encima del mismo, la cabeza en primer lugar y cayendo en el área de recepción, también con la cabeza por delante. Los 2,24 m conseguidos por Fosbury en México fueron el récord hasta que el polaco Wiszola lo mejoró, en un centímetro, en los Juegos de Montreal. Mientras tanto, Al Oerter se convirtió en México 1968, en tetra- campeón de lanzamiento de disco con un registro de 68,40m, mismo que además se convirtió en récord mundial.

La atleta más popular durante esta olimpiada fue la gimnasta checa Vera Caslavska, quien ganó cuatro medallas de oro y dos de plata. Caslavska, además de su dominio deportivo, también se ganó al público mexicano y ella se les entregó. Al grado que meses después regresaría a nuestro país a contraer nupcias, como muestra de agradecimiento y cariño hacia México.

Tristemente, los juegos en tierra azteca, fueron los primeros en presenciar la primera descalificación por uso de sustancias prohibidas: el sueco Hans-Gunnar Liljenwall, quien dio positivo de alcohol en grado excesivo.

Ficha
Período: 12 al 28 de octubre
Número de países: 112
Número de atletas: 5516 atletas (781 mujeres y 4735 hombres)
Deportes: 20
(Atletismo, Baloncesto, Boxeo, Canotaje, Ciclismo, Esgrima, Fútbol, Gimnasia, Hípica, Hockey sobre hierba, Levantamiento de peso, Lucha, Natación, Pentatlón moderno, Polo acuático, Remo, Saltos ornamentales, Tiro, Vela, Voleibol)