Redacción Terra
El final de la Primera Guerra Mundial hizo imposible que fuese Berlín la ciudad que hospedara los Juegos Olímpicos. En 1919, durante el XVII Congreso del Comité Internacional Olímpico (COI) en Lausana, Suiza, donde se instaló definitivamente la sede del Comité, el conde de Baillet-Latour confirmó que Amberes había sido electa sede de los "Juegos de la Paz", de entre las otras candidaturas (la URSS, Ámsterdam y Budapest).
Así, Bélgica sólo contaba con un año para organizarlo todo y pese a la presión del COI, los anfitriones no invitaron a los países que habían invadido a su país durante la guerra, estos fueron: Alemania, Bulgaria, Austria, Hungría y Turquía. Otros países, los miembros de la naciente órbita comunista soviética, tampoco asistieron pues no fueron invitados. Esto fue, sin duda, la gran mancha de unos juegos que pretendían ser "pacificadores".
Pero pese a todos los problemas, estos juegos batieron un nuevo récord de deportistas, con 2669 (78 eran mujeres). Los países participantes también aumentaron, en esta ocasión acudieron 29. Y los deportes involucrados en esta ocasión fueron 22, con 154 competencias.
Dos novedades surgieron en la ceremonia de apertura, que hoy día son básicas en cualquier olimpiada. Por primera vez ondeó la bandera olímpica con sus 5 anillos entrelazados, representando los 5 continentes (verde para Oceanía, amarillo para Asia, negro para África, rojo para América y azul para Europa. Fue confeccionada en 1916, cuando se celebró el vigésimo aniversario de la creación de los juegos).
La segunda fue la aprobación y pronunciamiento del juramento del atleta: "Juramos participar de los Juegos Olímpicos como participantes leales, respetando los reglamentos y decididos a competir dentro de un espíritu de camaradería, por el honor de nuestro país y por la gloria del deporte".
Las pruebas se disputaron a lo largo de casi 6 meses, divididas en 5 etapas: del 20 al 29 de abril se llevó a cabo la competición de hockey sobre hielo y patinaje artístico; del 7 al 29 de julio se disputó la vela y el polo; del 22 al 31 de julio, tuvo lugar el tiro y del 9 al 12 de agosto el ciclismo. El resto de las competiciones se llevaron a cabo entre el 14 de agosto y el 12 de septiembre.
Finlandia, hasta la primera guerra mundial un ducado de Rusia, destacó notablemente, ya que mostró al mundo la fortaleza de sus atletas. El pequeño país escandinavo, con un equipo de tan sólo 60 atletas, consiguió 15 títulos olímpicos y se convirtió en uno de las grandes rivales de los Estados Unidos. Sus dos figuras más relevantes fueron Hanes Kolehmainen y Paavo Nurmi.
Kolehmainen, ocho años después de haber triunfado en los juegos celebrados en Estocolmo en 5.000 m y 10.000 m, se impuso espectacularmente en los juegos de Amberes en la última carrera y victoria final en su vida atlética: la prueba del maratón. Mientras, su compatriota, el joven Nurmi, abría una gloriosa página del atletismo mundial que duraría diez años con su título olímpico de 10.000 m. Nurmi consiguió tres medallas de oro en estos juegos, en su primera participación olímpica.
Otro deportista destacado fue la del remero estadounidense John Kelly, que a su condición de multimillonario unía la de ser un gran exponente en su deporte. Kelly se proclamó campeón olímpico y media hora después, junto a su primo Paul Costello, ganó en una competencia de parejas. Por su parte, Charles Paddock, uno de los mayores velocistas de la historia, venció en la final de los 100 metros gracias a un salto se cuatro metros que le hizo cortar el primero la cinta de llegada cuando sus piernas todavía estaban en el aire.
En una participación sin igual en la historia olímpica, Nedo Nadi, esgrimista italiano, ganó cinco medallas de oro en seis competencias; mientras que la norteamericana Ethelda Bleibtrey obtuvo tres primeros lugares en natación; y quien además; incluyendo las rondas clasificatorias, participó en cinco pruebas y rompió el récord mundial en cada una de ellas.
Por su parte la tenista francesa Suzanne Lenglen, domino a tal grado la competencia que sólo perdió cuatro juegos en los diez sets en los que jugó. Por último, a la edad de 72 años, el sueco Oscar Swahn, conquistó una medalla de plata por equipos en la competencia de tiro, y al mismo tiempo se convirtió en el medallista de más edad en la historia del olimpismo moderno.
