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Estados Unidos derrota a Australia y vuelve a dominar el rugby paralímpico

Estadounidenses celebran oro
Estadounidenses celebran oro
Reuters

Después de fracasar en la edición de Atenas 2004, al quedar fuera de la final del rugby en silla de ruedas, la selección de Estados Unidos consiguió volver al tope de la modalidad en la mañana de este martes, en Beijing, cuando superó a Austrália por 53-44 en la final y se volvió a llevar para la casa la medalla de oro de los Juegos Paraolímpicos después de ocho años.

El equipo norteamericano, que vio su dominio ser interrumpido con el triunfo de Nueva Zelanda en la capital griega, competición en la que se quedó apenas con el bronce, no dio chance a los rivales esta vez y confirmó su superioridad.

Antes del fracaso de 2004, Estados Unidos tenían dos oros consecutivos, en Sydney 2000 (también ante Australia en la final) y Atlanta 1996 (contra Canadá en una final norteamericana).

En Beijing, la medalla de bronce quedó en las manos de los canadienses, que superaron a Gran Bretaña por 47-41 en la decisión del tercer lugar.

A pesar de ser un duelo bastante equilibrado, principalmente en los primeros dos tiempos, Estados Unidos siempre estuvo al comando del marcador. En la primera etapa, el equipo vencedor ganaba por diferencia de dos puntos, ya que el marcador anotaba ventaja de 12-10 cuando el árbitro decretó el final del período.

Con una disputa aún mayor en el segundo parcial, los norteamericanos vieron la diferencia aumentar más y vencían por 21-10 en la primera mitad del decisivo partido. Sin embargo, después del intervalo, los oceánicos no consiguieron repetir el desempeño de los tiempos anteriores y vieron la desventaja crecer.

Después del final del penúltimo parcial, el marcador mostraba la victoria de 36-31 a favor de los norteamericanos, que supieron administrar la ventaja y volvieron a abrir nuevos puntos en el período decisivo, decretando así el triunfo y el retorno al lugar más alto del podium.

Con el pitazo final, la tensión norteamericana se transformó en una gran fiesta que tomó cuenta del coliseo chino, embalada por la ya tradicional "We are the champions", del grupo británico Queen.


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