Bogotá, 6 nov (EFE).- El desarrollo de su infraestructura en el área hotelera, aeroportuaria, de vías de comunicaciones y, sobre todo, en la deportiva constituían la gran baza de Bogotá en su aspiración por ganar la sede de los Juegos Panamericanos del 2015, que fue otorgada a ciudad canadiense de Toronto.
Para ser sede de la cita deportiva del continente, la capital colombiana ofrecía construir una Villa Panamericana en un sector del oeste y cercano al Parque Metropolitano Simón Bolívar, uno de los pulmones más grandes e importantes de la ciudad.
La villa sería de uso exclusivo de los atletas y sus delegaciones, y tendría capacidad para alojar a unas 8.000 personas con un grupo de comodidades entre las que se encuentran servicio de restaurantes, salas de masajes, gimnasios y canchas de calentamiento, así como zonas de descanso y relax.
Muy cerca del lugar se asienta el complejo acuático, que iba a ser ampliado con 8.000 sillas, pero que por lo demás cuenta con las especificaciones y facilidades necesarias para la disputa de las actividades acuáticas: Una piscina de 50 metros, otra de 25 y un foso de clavados.
A unos 100 metros del centro de natación se encuentra el Palacio de los Deportes, que está equipado con un aforo de 3.800 sillas y todas las facilidades para distintas competencias, así como varias salas de prensa.
Aproximadamente a un kilómetro de distancia de la Villa se ubica el llamado Centro de Alto Rendimiento, mientras que distante unos tres kilómetros se localiza la Unidad Deportiva El Salitre, dos instalaciones que completarían los escenarios para las diferentes disciplinas.
Por su parte, estaba planificado que el estadio El Campín, con capacidad para 46.000 espectadores y muy cerca también de los otros escenarios de los Juegos, se reconvirtiera en el Estadio Panamericano del evento del 2015.
Dicho terreno acogería las ceremonias de inauguración y de clausura de los juegos deportivos, así como la disputa de las distintas pruebas de atletismo y la final del fútbol.
Bogotá cuenta, además, con una suficiente y bien cimentada experiencia en decenas de citas deportivas y culturales en las últimas décadas.
En la capital colombiana se celebran constantemente eventos deportivos y culturales masivos, como la Media Maratón de Bogotá, el Festival de Verano, el Festival Iberoamericano de Teatro, el Festival de Rock al Parque, y en 2011 será sede del Mundial Sub-20 de fútbol.
Asimismo, Bogotá posee una infraestructura hotelera importante y toda la disponibilidad y exigencias en materia de transportes y telecomunicaciones que harían más confortable la vida de delegaciones y visitantes, así como el trabajo de los periodistas.
La ciudad también ofrecía todas las garantías en seguridad para los deportistas y todas las personas que decidieran unirse a la fiesta del deporte de la región.
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EFE
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