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Las victorias del Óscar se vieron ensalzadas un año más por la belleza de sus protagonistas en una alfombra roja donde dominaron los colores pálidos y la ecología. En particular la serenidad de un rosa palo como el que lució la española Penélope Cruz en su vestido de Versace, ajustado de cuerpo pero gaseoso con vuelo en las piernas, se convirtió hoy en una de las opciones más ensalzadas de este mar de nervios. "Llamé a Pedro para relajarme", declaró a Efe a la entrada del teatro Kodak de su talismán en la distancia, Pedro Almodóvar. Cruz se quedó sin el Óscar como era de esperar, en manos de esa otra belleza más madura de la noche llamada Helen Mirren. Pero ambas se llevan hoy, una vez pasada la lluvia de estatuillas, el trofeo a las más bellas de una gala que además de cine es la pasarela de moda más comentada del año. "Tan maravilloso por dentro como por fuera", declaró Mirren de su vestido en tono dorado hecho a medida de Christian Lacroix, un traje que la hizo sentir "como una reina, una princesa o un hada madrina". Como subraya el periódico "Los Angeles Times", "a sus sesenta y tantos años" Mirren fue la "perfección". Ese mismo calificativo recayó sobre la siempre elegante Cate Blanchett en un ajustado vestido metálico de Armani Prive, una de las pocas que se decantó por los tonos oscuros y junto con Rinko Kikuchi, de negro Chanel, de las que los dejó a todos boquiabiertos. También elegante, la mexicana Adriana Barraza llegó dispuesta a recordar a su país desde su entrada con un elegante vestido de la modista compatriota Piedad Cabalín. Pero no sólo de trapitos vive el Óscar, que unió a los focos de los fotógrafos el resplandor de las joyas. Los broches en forma de lágrima roja que vistieron Leonardo DiCaprio, Djimon Hounsou o Ryan Gosling en la solapa en recordatorio para que el público compre "diamantes sin conflicto" se perdieron en un mar de collares, pulseras y pendientes preciosos. En el cuello de Barraza brilló un collar de Damiani que en su día vistió Sophia Loren y en los labios de la mexicana la segunda parte de su joya sonó con más orgullo que el nombre del diseñador. Mientras, de las orejas de Cruz colgaron unos pendientes de Choppard, en el escote de Rachel Weisz sobraba un colgante de Cartier dada la pedrería que incluía su suave vestido de Vera Wang y Kate Winslet dejó las joyas de Bvlgari para su cartera de mano. ¿Y quién dice que los hombres no pueden marcar estilo? Quizá Peter O''Toole y su especie de batín de andar por casa morado, que hacía aún más mayor a este veterano de 74 años. Pero el resto de los varones también dejó huella al afianzar una tónica cada vez más popular en la alfombra roja: el adiós al esmoquin de pingüino por un mucho más elegante y civilizado traje oscuro. Es un traje no carente de humor si eres el director de animación John Lasseter o el especialista español en efectos de maquillaje, David Martí. El primero lució una corbata adornada con los coches de su película "Cars" pegados en relieve y el segundo con un mucho más discreto fauno bordado en la suya en honor a la película que este año le dio el Óscar, "El laberinto del fauno". Pero el tono verde de la gala, más ecológica que nunca, llegó de la mano del ex vicepresidente estadounidense Al Gore con la ayuda de la Academia. La organización cinematográfica no sólo le dio dos estatuillas a su documental "An Inconvenient Truth", una llamada de atención sobre el calentamiento global que se llevó el Óscar a mejor documental y mejor canción, sino que decidió hacer una ceremonia ecológica. "Estamos orgullosos de anunciar que por primera vez en la historia de los Óscar, la gala es oficialmente verde", declaró DiCaprio junto a Gore a la hora de pasar este mensaje de ecología. Entre otros detalles ecológicos y junto con la información de métodos de energía alternativa que la Academia publicitó en su página de internet (www.oscars.com), el transporte oficial utilizado en esta gala fueron limusinas híbridas de menor consumo. Claro que si Gore puso al Óscar verde, siempre los hubo más cínicos que pusieron verdes a algunos de estos nuevos ecologistas. "Estoy totalmente de acuerdo con hablar de energías alternativas pero habrá que ver qué coches han dejado aparcados antes de montarse en las limos alternativas", subrayó certero el actor mexicano Gael García Bernal, siempre comprometido.
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