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Ciudad de México (México). La otosclerosis es un padecimiento del oído interno que se manifiesta en oído medio por medio de la formación de un hueso nuevo (neoformación). Es un padecimiento congénito hereditario, que puede presentarse en ambos o en uno solo oído. Normalmente afecta a adultos a partir de la 3a-4a. década de la vida, sobre todo mujeres. Cabe señalar, que existe la posibilidad de que la otosclerosis se presente como un caso extraño durante la infancia y adolescencia.
Hoy en día, el número de mujeres con otosclerosis ha crecido de manera considerable. Los estudios han demostrado que un 60% de las mujeres que padecen esta enfermedad, es originada por causa de genes hereditarios que son trasmitidos de padres a hijos y 40 % restante, se encuentra relacionado directamente con la implicación de las hormonas femeninas. El embarazo y la toma de anticonceptivos aceleran son factores que aceleran la aparición de la enfermedad. Entre 10 y 17 % de las mujeres, pueden presentar otosclerosis en cualquier momento del embarazo.
La mujeres desarrollan la otosclerosis en ambos oídos; caso contrario en los hombres, que solo se presenta en uno. La probabilidad de desarrollar otesclerosis aumenta con la edad. Las mujeres la desarrollan entre 15 y 45 años. EL primer síntoma es la hipoacusia, es decir, se presenta una sordera media o moderada, rara vez severa. Es una hipoacusia progresiva de tipo conductiva (aparece con el tiempo), acompañada de acúfeno o tinnitus (zumbidos o ruidos constantes). El grado del problema auditivo varía de unos paciente a otros, así como la velocidad de progresión de la enfermedad.
Siendo una enfermedad progresiva, es necesario acudir con el otorrinolaringólogo para verificar el estado del paciente y realizar varios exámenes: audiometría tonal con logoaudiometría e impedanciometría con un audiólogo que corrobore la enfermedad desde el punto de vista de la recepción, calidad y capacidad del sonido que escucha.
El doctor Andrés Sánchez, Vicepresidente de la Federación Mexicana de Otorrinolaringología, Cirugía Cabeza y Cuello, A. C. (FESORMEX), comenta sobre las alternativas que existen para la cura de la enfermedad: "La otosclerosis es una enfermedad progresiva, que no tiene cura. Sin embargo, cuando el paciente presenta problemas de audición, es necesario visitar al medio para que por medio de exámenes audiológicos se determine el tipo de tratamiento. Uno de esos tratamientos son quirúrgicos llamado estapedectomía, que consiste en eliminar el huesecillo que se desarrolló en el estribo del oído medio y colocar una prótesis de 4 mm en promedio dependiendo del tipo de paciente, con grosor de 0.6 mm. Lo anterior permite sustituir al estribo, haciendo continuar la comunicación del sonido a través del oído externo hacia oído interno. Al ser progresiva la enfermedad, se le ofrece al paciente esta oportunidad de mejorar su audición por tiempo prolongado, aun a sabiendas de que la enfermedad no se detiene, continua avanzando a en ocasiones de forma lenta y otras rápida."
La otosclerosis es progresiva; sin embargo, la cirugía puede restaurar al menos parcialmente la audición. Además de recibir apoyo del uso de auxiliares auditivos. Las recomendaciones para reducir el riesgo de las complicaciones después de la cirugía son:
No sonarse la nariz por una semana después de la cirugía.
Evitar a las personas que tengan infecciones respiratorias u otras infecciones.
Proteger los oídos contra el frío.
Evitar agacharse, levantar objetos o realizar cualquier tipo de esfuerzo, ya que puede causar mareo
Evitar sonidos fuertes o cambios súbitos de presión; por ejemplo bucear, viajar en avión o conducir en zonas montañosas, durante 6 meses o hasta que se presente la curación total.
Las grandes ventajas que tiene esta cirugía son que el paciente puede realizar cualquier actividad normal y deportiva. Unicamente, la mayor recomendación es no exponerse a ruidos intensos, aun los normales de la calle porque le son muy molestos.
Dejar pasar el tiempo y no atender el problema, la hipoacusia es inevitable. La pérdida de audición limita la comunicación y afecta a la calidad de vida de quien lo padecer. La exclusión de la sociedad es inmediata. El tiempo puede ser determinante en la cura o en la resignación de la enfermedad. Ante cualquier padecimiento, es necesario visitar al medico y no automedicarse; lo contrario, se puede lamentar.
Con información de Fundación FESORMEX |