Salud
Reflexología facial cura enfermedades

Reflexología facial: su principio se basa en analizar y tratar desequilibrios orgánicos, físicos y emocionales, que dan origen a diversas enfermedades y padecimientos.


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México. Lone Sorensen, terapeuta y escritora, vendrá a México a impartir sus conocimientos sobre reflexología facial (neurológica) que se encuentra escrita en su libro "Reflexología Facial Básica", editado por Vedrá España.

La directora del Instituto de Reflexología Facial y Podal impartirá talleres en el mes de septiembre en D.F., que tiene como objetivo analizar, evaluar y planificar el tratamiento adecuado a cualquier síntoma o enfermedad a través de cara y cráneo. Además de aplicar esta terapia en problemas de fertilidad tanto en hombre como en mujeres.

La reflexología facial es un nuevo concepto de la reflexología neurológica, desarrollada y comprobada con gran éxito por la profesora Lone Sorensen, de Dinamarca.

Esta terapia tiene sus raíces en la medicina oriental, de Vietnam, Egipto y en las prácticas de aborígenes de Sudamérica. Su principio se basa en analizar y tratar desequilibrios orgánicos, físicos y emocionales, que dan origen a diversas enfermedades y padecimientos.

El método consiste en estimular las zonas reflejas enviando impulsos a los diferentes órganos para regular la bioquímica del cuerpo y a su vez equilibrar los estados emocionales.

Esto se debe a que al organismo es considerado un complejo fisicoquímico con corrientes electrónicas, regulado por cuatro sistemas: nervioso y periférico, circulatorio, endócrino y meridiano que recorren en forma longitudinal la piel; este sistema se conecta con el interior del organismo, con los órganos y con los sistemas antes citados.

Cuando se estimulan algunos puntos del rostro se pone en equilibrio y en funcionamiento los cuatro sistemas. El efecto en el sistema nervioso es instantáneo, por ello, la reflexología facial produce en primer lugar una relajación profunda.

Ha creado tres ramas de aplicación:

  • La primera dirigida a pacientes comunes (con desequilibrios de índole física, emocional y mental).

  • La segunda dirigida a pacientes con mayor grado de severidad (parálisis cerebral, autismo, problemas de aprendizaje, entre otros).

  • La última enfocada a la reflexología estética terapéutica, también llamada cosmofacial.

    Los ingredientes que se usan en el cosmofacial provienen de la naturaleza: arcilla, sales de Schussler, flores de Bach, entre otros.

    Cabe destacar que esta terapia, combinada con la reflexología podal y de manos permite la estimulación temprana en niños con daño cerebral.

    Lone Sorensen, autora del libro "Reflexología Facial Básica", editado por Vedra España, habla en entrevista sobre esta terapia:

    ¿En qué consiste la reflexoterapia facial?

  • La reflexoterapia facial es un método tera­péutico, moderno y muy eficaz de estimulación manual. Es una terapia complementaria originada hace milenios en medicina orien­tal y practicada desde la antigüedad por tri­bus aborígenes. El tratamiento integra ade­más los más modernos descubrimientos en neurología. Una presión en zonas y puntos específicos de la cara incide en el sistema neuromotor y neurovegetativo, produciendo la liberación de neurotransmisores y endorfinas, actuando sobre el funcionamiento orgánico, circulatorio, endocrino y linfático de todo el cuerpo, regulando y equilibrando el organismo.

    Iniciaste tu labor en Dinamarca, ¿qué fue lo que te estimuló a investigar?

  • Empecé a trabajar como reflexoterapeuta podal en el año 78 con niños con problemas de aprendizaje, de comportamiento e hipe­ractivos. Dado que no obtenía suficientes resultados, empecé a desarrollar un mapa en el rostro. Investigué y trabajé con estos pun­tos hasta que en 1988 me fui a Argentina para tratar en especial la dislexia y otras enfermedades. Me instalé en Bahía Blanca y pronto tuve mucho, mucho éxito. Tenía más pacientes adultos que niños, con enferme­dades muy graves que se curaban.

    Un día vino a mi casa una chica de 26 años, inváli­da tras un derrame cerebral. Había hecho rehabilitación tras haber sido operada del cerebro; prácticamente no podía caminar y estaba totalmente encogida. La traté y se curó, después de un año empezó a trabajar como secretaria en mi instituto y lleva una vida prácticamente normal.

    ¿Seguiste investigando en Argentina?

  • Atraída por la fama de unas termas hice un viaje a Copahue, un lugar en la montaña, en la provincia de Neuquen (Patagonia). Un día me acerqué para ver un poco a los indios que residían allí y vi en una carpa a una mujer haciendo un cierto tipo de masaje en el rostro de otra mujer.

    La mujer india me sonreía, de modo que entendí que mi presencia no le disgustaba. Al otro día volví y así cada día durante diez días, con papel y lápiz, acercándome cada vez más. Fui dibujando y tomando nota de lo que hacía la mujer. Así apareció mi primer mapa de zonas en el rostro.

    ¿Estudiaste también en Cuba?

  • Oí que en Cuba se aplicaba una técnica similar a la mía, así que viajé hacia allí y encontré a un médico vietnamita que tam­bién sabía trabajar con los puntos del ros­tro. Yo tenía en ese momento 19 puntos, mientras que él tenía 564. En ese momento realmente llegó a mi conciencia que algo me faltaba.

    Logré aprender y regresé a Argentina con un mapa con los 564 puntos y también con mapas orientales muy antiguos. Nunca había visto este tipo de mapas. Sabía que tenía algo muy especial en mis manos. Con este saber, he desarrollado la reflexoterapia facial, combinando lo que estudié en Dinamarca y lo que aprendí con los aboríge­nes y en Cuba. Volví a mi país invitada por el gobierno a un centro de rehabilitación para personas adultas para hacer una inves­tigación sobre mi sistema.

    ¿Qué resultados has tenido?

    Resulta muy eficaz en trastornos y dolores músculo-esqueléticos tales como bursitis, artrosis, fibrosis, espasmos musculares reflejos causados por traumatismos, pará­lisis, dolores cólicos (renal-biliar), cefale­as según la etiología coadyuvante. Se ha demostrado que actúa en el dolor de ori­gen psicógeno y funcional. Actúa sobre todo el cuerpo, regula el metabolismo, las funciones orgánicas, simetría muscular y activa la micro circulación sanguínea. Muy efectiva también en el tratamiento de desequilibrios emocionales tales como angustia, fatiga mental, falta de memoria, insomnio, hiperactividad, trastornos en el aprendizaje, etc.

    ¿En qué momento es aconsejable la reflexoterapia facial?

  • La reflexoterapia facial se puede aplicar como tratamiento preventivo integral, en enfermedades agudas y crónicas o como tratamiento posquirúrgico, acelerando la cicatrización y reequilibrio del organismo. Es un tratamiento muy natural y relajante que además ayuda a mantener la piel tersa y joven.

    ¿En qué consiste una sesión de reflexología facial?

  • El reflexoterapeuta facial, en un primer análisis del rostro, se puede hacer una idea de cómo se encuentra una persona. Según la dolencia, el tratamiento suele durar de dos a tres meses, a razón de una hora u hora y media semanales.

    El reflexoterapeuta trabaja sobre las zonas del rostro con un movimiento suave. Si existe un bloqueo en el nervio que no permite un libre flujo de impulsos, se forma un depósito de fibras, que tampoco permite la circulación sanguínea. Se trata de estimular todas las zonas en una secuencia de 12 pasos.

    Para ello, se estira la piel con dos dedos de siete a ocho veces, presionando de manera firme en el tejido (es una especie de deslizamiento). Cada zona se trabaja de uno a tres minutos, según su tamaño. Para facilitar el trabajo, se emplea aceite natural de rosa mosqueta u otro extraído en frío. La secuencia sigue este orden, empezando por un lado del rostro:

    Zona hormonal: esta zona suele estimularse para síntomas del aparato circulatorio y disfunciones del lenguaje.

    Pulmón: se estimula esta zona ante diversos problemas de la piel, alergias, disfunción respiratoria o tensiones musculares en los hombros.

    Colon: el intestino grueso se estimula ante hemorragia o pólipos nasales.

    Estómago: se estimula esta zona para problemas de cervicales y sinusitis. También si existen dificultades de aprendizaje.

  • Riñón: Se estimula para disfunciones sexuales y en las patologías de los órganos reproductores (útero, ovarios, próstata, testículos¿)

  • Vesícula biliar: se estimula para problemas de la vesícula y problemas funcionales en cadera y rodilla y si hay exceso de ira.

  • Corazón: si hay exceso de transpiración. Diferentes daños cerebrales y problemas del nervio facial se benefician con esta estimulación.

  • Vejiga: se estimula la zona para problemas de la columna vertebral, isquías y problemas de oídos, y en situaciones de miedo y temor.

    Con información de Nirvana Libros
     

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