| EFE |
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| Raikkonen festeja y no se rinde |
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Un maestro en Suzuka. Kimi Raikkonen consiguió una victoria espectacular en el Gran Premio de Japón y le dio a McLaren la chance de pelear, en la última carrera de China, por la Copa de Constructores con Renault, que puso a Giancarlo Fisichella y a Fernando Alonso en el segundo y tercer lugar.
Raikkonen demostró que es uno de los herederos, obviamente junto con Alonso, de la dinastía Schumacher. Si la suerte hubiera acompañado al finlandés a lo largo de la temporada, seguramente la pelea por el campeonato de pilotos estaría en su punto cúlmine. Kimi suma siete victorias contra seis del flamante campeón.
Y para realzar esté mérito, Raikkonen se despachó con una lección de manejo en lo que fue la mejor carrera del año. Largó en el 17° lugar y no se cansó de pasar autos, para llegar a esa última vuelta en donde pegó un zarpazo inovlidable, en el final de la recta principal, para robarle el triunfo a un desconsolado Fisichella.
También cumplió una soberbia actuación el asturiano campeón del mundo. Alonso largó 16° y pese a una mala elección de estrategia por parte de Renault, protagonizó los mejores momentos de la carrera, incluyendo un sobrepaso en una curva imposible nada menos que ante Michael Schumacher.
El español alcanzó el podio tras superar a cinco vueltas del final al australiano Mark Webber (Williams-BMW) en una carrera en la que tuvo mucho trabajo que resolvió con solvencia.
Tras esta competencia, penúltima de la temporada, Renault se ha situado en el liderato del Mundial de Constructores, el título que aún está en juego, con dos puntos de ventaja sobre McLaren-Mercedes, cuyo piloto colombiano, Juan Pablo Montoya, se quedó fuera de combate en la primera vuelta al sufrir un accidente a la salida de la variante.
El Mundial de Fórmula Uno terminará el domingo próximo con el Gran Premio de China, en el circuito de Shanghai.
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